Disciplina Positiva + Familias Enlazadas =
Edúcame en Positivo

Hola, soy Sandra.

Y soy educadora de familias en Disciplina Positiva.

Aunque esto probablemente no te dice mucho de mí. A unos les suena a profe rígida de un internado inglés y a otros a una de esas madres modelo que inundan las redes sociales.

Así que me voy a saltar todos los títulos y formaciones en Comunicación No Violenta y psicología adleriana que vendrían aquí y voy a ir directa a contarte una historia. La historia de por qué la disciplina positiva es importante para mí y creo que puede serlo también para ti.

La historia de nuestra familia enlazada

Marcos, mi hijo mayor, nació de una relación con mi pareja de toda la vida… que al final resultó no ser para toda la vida.

Lo descubrí cuando cumplió 2 años y decidí que, si bien no podía cambiar el comienzo de nuestra historia, estaba a tiempo de cambiar el final.

Hice la maleta, cogí a mi niño y salí por patas de casa.

La vida me regaló una segunda oportunidad con David, mi pareja actual.

Luego llegó una boda preciosa y 2 peques en común: Laia y Pau.

En algún momento en medio de todo aquello llegué a pensar que ya había superado la etapa más dura que me tocaría vivir como madre. 

¡Ilusa!

Si en todas las familias hay conflictos y si además estos se complican cuando nacen hermanos y hermanas…

¡Imagínate los retos a los que nos enfrentamos las familias enlazadas!

Y la cosa empezó a complicarse

De pronto en nuestra casa empezaron a suceder cosas como estas:

Una que desobedece. Otro que me chulea y se cree que puede decidir él lo que se hace o no se hace… Y yo que llego al límite y escucho a mi mente decir:

-Sandra, ¡te están tomando el pelo, haz algo ya! 

Manotazo en la mesa y ¡basta ya! Todo el mundo firme.

Lo que viene siendo una lucha de poder que yo, como adulta, necesitaba ganar para sentir que mantenía el control.

¿Te ha pasado?

La verdad, no sé si ganaba yo o ganaban ellos. Pero los días eran una pelea constante y cuando acostaba a mis peques y los veía dormir, me invadía un sentimiento de culpa quepaqué.

Esa no era la crianza que me había imaginado. 

¿Pero cómo podía hacerlo diferente?

Una noche, viendo videos de educación respetuosa me encontré con uno de Disciplina Positiva. 

Llamé a mi marido y desde ese momento nos flipó la filosofía y nos sumergimos de lleno en esta forma de educar. 

Asistimos a talleres primero, luego a formaciones…Y en nuestra familia las cosas empezaron a cambiar. 

Se relajaron los tira y afloja, los ratos en familia eran más pacíficos y la rutina nocturna había dejado de ser el caos de siempre.

Por supuesto que yo seguía perdiendo los nervios en algunos momentos, pero los ratos buenos eran más.

Por eso, cuando tuve oportunidad decidí certificarme como Educadora de familias y acercar la Disciplina Positiva a otras madres y padres con ganas de darle la vuelta a su crianza.

Mi forma de ver la disciplina positiva (o la diferencia entre mi 1ª y mi 3ª maternidad)

La información que comparto contigo es exactamente la que me hubiera gustado tener cuando mi primer hijo, Marcos, era un bebé.

Porque es la misma información que me permite hoy disfrutar de nuestra familia enlazada con sus 3 crianzas tan diferentes y aprovechar cada conflicto para seguir creciendo y educando.

Para crear relaciones realmente buenas (RRB) en una familia algo más compleja de lo habitual.

Creo que el gran regalo que podemos dejar a nuestras criaturas no es el haber tenido una madre perfecta (¿te imaginas qué presión cuando les toque criar?), sino la idea  de que podemos tratar de hacerlo un poquito mejor, incluso sacar cosas buenas de cada uno de nuestros errores. 

Y con ese objetivo nacen todas mis propuestas de formaciones, charlas o talleres.

Porque los consejos del parque
no sirven más que para pasar el rato

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ALGO QUE ME PARECE IMPORTANTE

Lo que me ha servido a mí no tiene por qué servirte a ti.

De hecho, es muy probable que no lo haga. 

La Disciplina Positiva nos enseña que el mismo comportamiento en 2 criaturas diferentes casi con total seguridad nos está hablando de 2 necesidades diferentes.

Por eso nos invita a priorizar el respeto en nuestra comunicación y a observar nuestra historia para acompañar a nuestras criaturas hacia el camino de hacerse mayor.

7 cosas (un poco locas) que probablemente no sabías sobre mí:

1. Hablo 5 idiomas y en cuanto tenga tiempo me lanzo con el sexto. Italiano.

2. Me encanta bailar, he ido a clases de bailes de salón y caribeños. Pero David, mi marido, no tiene intención de acompañarme.

3. Nací un martes 13 a las 13 horas. Menos mal que no soy supersticiosa.

4. En realidad tengo el pelo muy rizado, así que en mi baño nunca faltan un secador y unas planchas.

5. La verdad, no tenía ninguna vocación de emprender. La Disciplina Positiva llegó a mi vida y todo vino rodado para que escogiera esa opción.

6. Cuando tenía 8 años la profe me preguntó que qué quería ser de mayor y le dije con total seguridad: ama de casa. Creía, ilusa de mí, que eso era no trabajar, ¡que eso era vivir la vida!

7. Y la pregunta del millón: Sí, conocer a David fue el detonante que hizo que diera carpetazo a mi relación anterior.